Este libro lo descubrí buscando algo
que leer, pero escapando un poco de todas las recomendaciones obligadas. El
título captó mi atención y una breve ojeada a un par de párrafos consiguió que
no la perdiera, así que lo compré. Lo primero que hice fue leer la página
final, terrible costumbre que tengo desde niña y que me niego a desechar,
porque creo que el misterio de un libro no está en su final sino en la forma en
la que la trama lo lleva a él. Mi sorpresa fue mayúscula, al encontrarme con un
pequeño diccionario que resumía el significado de algunas flores. No me resistí
más y empecé a leer.
En el transcurso de una tarde y la
mañana del día siguiente había terminado el libro. La historia es simple,
redonda y cobra cuerpo e interés con los continuos flashbacks de la
protagonista, que llegan a un punto en el que su pasado y presente se
encuentran, no sólo para ella, sino para el lector, también.
Vanessa no sólo nos acerca al
victoriano lenguaje de las flores, sino a la realidad de los niños que han sido
criados bajo la tutela del estado y han pasado por distintas casas de acogida,
dejando al desnudo que sus vidas en muchos casos, distan de lo ideal.
También nos deja ver lo engañoso de la
naturaleza humana, pues las personas más afectuosas no son siempre las mejores
y muchas veces las personas aparentemente distantes son las más
incondicionales. Lo mismo que las flores ¿ quién podría pensar que un girasol
signifique falsas riquezas o una rosa
blanca un corazón que no conoce el amor,
mientras el tulipán sea una declaración
de amor y el eucalipto protección?
El Lenguaje de las Flores el libro
debut de Vanessa Diffenbaugh, hace que anotemos su nombre en la lista de espera
de nuevas publicaciones de la autora.
TIP:
En el lenguaje de las flores, la
camelia significa mi destino está en tus
manos. Vanessa Diffenbaugh ha creado Camellia Network, una organización de
Estados Unidos para ayudar a los jóvenes en su transición de la acogida a la
independencia.
CALIFICACION: 3,2 / 5
SINOPSIS: Inspirándose en el
sofisticado código que la sociedad victoriana utilizaba para expresar
sentimientos por medio de las flores, Vanessa Diffenbaugh narra el viaje
emocional de una joven californiana que, marcada por una dolorosa historia
personal, encuentra en este peculiar lenguaje el medio para recuperar su
capacidad de confiar y amar a sus semejantes.
A los dieciocho años, tras una vida
entrando y saliendo de numerosos hogares de acogida y pisos tutelados, Victoria
Jones está obligada a emanciparse por ley. Se ha convertido en una joven
introvertida y arisca, y sólo en su pasión por las flores se vislumbra un
camino de salvación. Finalmente, tras encontrar trabajo en una floristería, se
cruza con un joven a quien conoció diez años antes, durante la época en que
vivió en casa de Elizabeth, una madre de acogida que le enseñó el lenguaje de
las flores.
Constreñida por unas normas de
conducta que reprobaban la exhibición de las emociones, la sociedad victoriana
encontró un medio discreto y eficaz con que comunicar los sentimientos. El
lenguaje victoriano de las flores se basó en el libro Le Langage des Fleurs, de Charlotte de Latour, un compendio de la
simbología de las flores que su autora recogió en la poesía, la mitología
antigua e incluso la medicina. Nació así la floriografía, y entre 1830 y 1880
se publicaron centenares de diccionarios de flores en Europa y América.

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