domingo, 22 de abril de 2012

SHAME

Al hablar de ésta película, tristemente, muchos se enfocan en las escenas bastante explicitas de sexo que tiene, pasando por alto que no son más que parte de contexto que condiciona la vida del protagonista Brandon Sullivan (interpretado por Michael Fassbender). Un hombre cuya vida profesional es consistente y exitosa, no tiene problemas económicos, pero aun así tras esa fachada de “éxito” se esconde un torbellino que lo devora y atormenta, sólo su adicción al sexo desenfrenado y sin ataduras parece dar algo de sosiego a su existencia. Quietud que desaparece, cuando llega su hermana Sissy Sullivan (interpretada por Carey Mulligan), una joven cantante, con una vida sentimental y personal que deja mucho que desear. Ella es como un  agujero negro que amenaza con succionar su propia existencia y la de su hermano. Y es ahí cuando el precario “equilibrio” que Brandon había logrado, empieza a caerse en pedazos, dejando al descubierto todos los demonios que por tiempo los han devorado a ambos.
Shame es una película redonda de principio a fin, con actuaciones magistrales y una dirección impecable. No hay un dialogo fuera de sitio, incluso el momento en que Sissy canta la canción New York, New York, la letra de la melodía cobra un nuevo sentido entre estos personajes, tan solos, tan solitarios y tan perdidos. Es un film triste y genial, una película que merece la pena ser vista más de una vez porque cada vez que se vea, dará al espectador una nueva perspectiva de la vida de los personajes.
Shame en palabras de su director Steve McQueen:
“Nunca podría hacer una película americana, les gustan los finales felices. Filmé “Shame” en América, pero no es una película de Hollywood. Realmente me gusta desafiar a la gente y a sus prejuicios. La audiencia se imagina cómo es la gente que ve en pantalla, igual que ocurre en la vida real. Eso es lo que me fascina de las películas...  Desde luego, yo no soy como la gente piensa que soy. Siempre hago lo que quiero y mis películas son personales para mí... Brandon en “Shame” es mi respuesta a estar perdido. Nunca he sido un adicto sexual pero sí he estado perdido.”

CALIFICACION: 4,8 / 5

SINOPSIS: En New York city, Brandon (interpretado por Michael Fassbender) es un profesional exitoso que guarda celosamente su vida privada (es un adicto al sexo), toda su vida y rutina se ven alteradas cuando llega su hermana Sissy (interpretada por Carey Mulligan) para quedarse con él por tiempo indefinido.
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LIKE CRAZY

¿Puede una película en la que los actores actúan bien, ser mala?, la respuesta es simple: sí, para muestra: Like Crazy.
La historia de amor de dos jóvenes la chica inglesa Anna (interpretada por Felicity Jones) y el norteamericano Jacob (interpretado por Anton Yelchin), que da un giro esperado (tras una imprudencia difícil de explicar en dos personas adultas y “maduras”) cuando Anna excede INTENCIONALMENTE el tiempo de estadía en Estados Unidos para estar con su nuevo amor Jacob.
Luego parte a Inglaterra y regresa rápidamente, para reencontrarse con su amor, creyendo que las autoridades de inmigración son idiotas e iban a pasar por alto el “desliz”. De ahí en adelante, ambos hacen sus vidas en sus países de origen, mientras ella intenta resolver los problemas con su visa y el tiempo va pasando. Ambos se aman “Like Crazy”, como locos, pero aun así se las arreglan para iniciar otra relación sentimental, con personas realmente buenas. En fin, que se aman locamente, tanto que son capaces de estar con alguien más a sabiendas que el otro lo sabe y aun así seguir amándose, todo mientras las autoridades norteamericanas deciden el futuro de la visa de Anna.
La película termina tan incoherente como empezó. Hace tiempo que no había visto dos horas de argumentos incomprensibles disfrazados de románticos. Cuando uno termina de ver el film queda Like Crazy, eso es lo único que entendí, tras perder 120 minutos de mi vida frente a una pantalla.

CALIFICACION: 2 / 5

SINOPSIS: Anna (interpretada por Felicity Jones), una joven británica que estudia en la universidad de Los Ángeles, se enamora de Jacob (interpretado por Anton Yelchin), un joven norteamericano, pero ambos se ven obligados a separarse cuando a ella no le renuevan el visado estadounidense para permanecer en los EE.UU. Anna regresa a Londres, y la pareja se ve forzada a mantener una relación a distancia.
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viernes, 6 de abril de 2012

BEGINNERS

Confieso que tengo cierta debilidad por algunos actores, Ewan McGregor forma parte de esa lista y aunque he sufrido algunas decepciones con filmes como  The Serpent's Kiss, es su elección por películas “diferentes” como ésta, en la que interpreta a una persona solitaria cuya única compañía es Arthur, el encantador perro que "heredó" de su padre, que acaba de fallecer, justo cuando, en el ocaso de su vida, empezaba a disfrutar libremente de su homosexualidad tras 45 años de matrimonio.
En la trama, narrada por Oliver (interpretado por Ewan McGregor), se entrelazan fragmentos del pasado con sus dibujos y lo que vive en el presente: el luto de la pérdida y su creciente afecto por Anna (interpretada por Mélanie Laurent). Así se unen dos seres irreductiblemente solitarios a consecuencia de lo que han vivido en su niñez. 
Anna, una actriz que vive de hotel en hotel, huye sin conseguirlo de un padre con tendencias suicidas al que debe escuchar y consolar constantemente, entretanto Oliver debe hacerse a la idea de que sus padres aunque se amaban profundamente no estaban hechos el uno para el otro, fundamentalmente porque su padre era homosexual y su madre consciente de la situación intentaba sobrellevar con la mayor naturalidad el inmenso abismo que había entre los dos.
Así pues Oliver y Anna se encuentran, se enamoran, pero no saben cómo ser felices o cómo evitar huir. El reto es: con las piezas rotas formar una nueva y completa y en el proceso el espectador cruza los dedos para que al fin ese par de solitarios acepten la compañía que tanta falta les hace.
Definitivamente vale la pena verla. Pues en cada personaje hay el mismo mensaje: en la vida hay que intentar ser feliz. Todos los actores poco a poco van conquistando al espectador y el primero en conseguirlo es Arthur.

CALIFICACION: 4,6 / 5

SINOPSIS: En Beginners, Oliver (interpretado por Ewan McGregor) conoce a la impredecible e irreverente Anna (interpretada por Mélanie Laurent) unos meses después de la muerte de su padre. Mientras, los recuerdos de su padre Hal (interpretado por Christopher Plummer), un hombre que, tras más de cuatro décadas de matrimonio, salió del armario a los 75 años, siguen aflorando. Ahora Oliver se esfuerza por amar a Anna con la valentía y el humor que él le enseñó.
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MY WEEK WITH MARILYN

Cuando un actor debe interpretar a un personaje real, en este caso a una leyenda de la actuación se enfrenta a un reto gigante, porque la comparación será inevitable. En My Week with Marilyn, todos, desde el siempre bueno Kenneth Branagh, hasta la consistente  Michelle Williams, están a la altura de las circunstancias y no decepcionan.
La trama sacada de la biografía de Oliver Clark, cuenta las desavenencias suscitadas, en el set de grabación de El Príncipe y la Corista, entre Sir Laurence Olivier y Marilyn Monroe, al tiempo que dibuja los primeros indicios de lo que sería el triste desenlace de un ícono: Marilyn Monroe, una mujer que podía seducir con pasmosa naturalidad a cualquier hombre y que aun así no lograba convencerse a sí misma que alguien fuera capaz de amar a la mujer y no a la estrella de cine. Esos demonios con los que debía luchar contribuyeron, al encontrarse con el ego de Sir Laurence Olivier, a que el rodaje de la película, fuera un proceso algo más que accidentado.
Michelle Williams se adentró en el personaje al punto que por momentos pensábamos que era la misma Marilyn, no en vano ganó un Globo de Oro por su actuación.  
Definitivamente, es una película que uno no se arrepiente de ver.

CALIFICACION: 4,3 / 5

SINOPSIS: La película narra la experiencia de Colin Clark (interpretado por Eddie Redmayne) en su trabajo como primer asistente de producción, empleado por Sir Laurence Olivier (interpretado por Kenneth Branagh), durante la producción de la película The Prince and the Showgirl y su relación con Marilyn Monroe (interpretada por Michelle Williams)
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THERE BE DRAGONS

La película narra la vida de dos amigos desde la infancia hasta su vida adulta. Uno de esos niños, Josemaría Escrivá de Balaguer, se convertirá en el fundador del Opus Dei, mientras su contraparte Manolo será un infiltrado en las filas enemigas durante la Guerra Civil Española. Mientras una persona lucha por mantener la fé en tiempos de persecución y es testigo de revelaciones espirituales, el otro se debate por asuntos más carnales, el amor de una mujer que le es indiferente y que no se descubra que es un espía.
La fotografía y ambientación son impecables, todas las actuaciones están a la altura, la trama está bien balanceada. Definitivamente no es mi estilo de película, pero reconozco su calidad.

CALIFICACION: 2,9 / 5

SINOPSIS: There be Dragons (Encontrarás dragones) se centra en la investigación que Robert (interpretado por Dougray Scott), un periodista, está realizando sobre una serie de acontecimientos acaecidos durante la Guerra Civil Española que tuvieron como protagonistas a su propio padre  (interpretado por Wes Bentley) y a un joven sacerdote, Josemaría Escrivá de Balaguer (interpretado por Charlie Cox). A través del relato de Manolo, su padre, Robert va a descubrir una terrible historia de traición, celos y muerte, pero también de redención y perdón, con el terrible trasfondo que supuso la guerra de un país enfrentado entre sí.
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¿LIBERACIÓN FEMENINA?

Llevo un tiempo pensando y observando las consecuencias que hoy padecemos como resultado de la “liberación” femenina. Si bien es cierto que debemos mucho a las mujeres que en su tiempo lucharon por hacer valer la igualdad de derechos entre ambos sexos, no debemos olvidar que quizás se nos haya pasado un poco la mano.
Hoy en día no es raro escuchar que, en ciertas partes del mundo, hay más mujeres estudiando en las universidades que hombres, porque es peor visto que una mujer no tenga una carrera. Tampoco es infrecuente oír que una mujer trabaje, atienda la casa, crie a sus hijos, haga ejercicio y se mantenga en forma, etc. Es como si constantemente tuviéramos que demostrar nuestra valía y en el proceso, el nivel de exigencia que nos imponemos es injusto, de alguna manera nos aterra que si cometemos el mínimo desliz, éste fuera a dar al traste con años de lucha y realmente nos hemos convertido en nuestros propios verdugos. 
Una mujer debe ser perfecta, mantener todo en orden, ser estricta pero sin agobiar, debe decir las cosas pero sin menospreciar u ofender, al tiempo que debe repartir los gastos económicos a medias con el hombre, para demostrar que es autosuficiente, sin olvidar que a la hora de salir de fiesta es capaz de beber, fumar y emborracharse como cualquier hombre… y podría seguir por horas enumerando la interminable lista de parámetros que nos autoimponemos o simplemente aceptamos.
La “liberación” femenina, es algo más que demostrar que podemos hacer todo lo que hacen los hombres y hacerlo a la vez que seguimos haciendo todo lo que “antes” hacían las mujeres (debemos tener presente que no somos “malabaristas de la vida”). Es algo que va más allá, es poder elegir libremente lo que queremos hacer y lo que no, sin rendir explicaciones por nuestras decisiones. Es tener la opción de casarte o vivir felizmente soltera. Es poder exigir en la misma medida que somos capaces de dar. Es estar con alguien que más que ser tu pareja, sea tu parejo, es decir, que este a la par tuya, sin que eso implique una lucha y competencia “entre sexos”. Es saber que somos capaces de hacer muchas cosas, pero eso no implica que las queramos o “tengamos” que hacer todas. Es incluso, bajar la guardia y permitir que un hombre sea el fuerte, el que nos cuide y proteja, el que a veces tome las riendas y ejerza su rol “masculino” en la pareja y nosotras el “femenino” o simplemente decidir que no queremos sacrificar nuestra libertad a cambio de estar con alguien. Es tener hijos o no tenerlos, sin que eso implique que estaremos “incompletas”.
La liberación femenina es LIBERTAD DE ELEGIR, no es más trabajo y responsabilidades; pero sobre todo es conseguir el equilibrio: entender que no se puede tener todo sin pagar un alto costo en estrés y que a veces tenerlo “todo” implica perderse a uno mismo por el camino. No en vano tanta carga ha reducido la expectativa de vida de las mujeres. Las mujeres no debemos ser feministas (otro extremo tan dañino como el machismo), sino femeninas, porque ésa es la verdadera liberación femenina.